miércoles, 26 de septiembre de 2018

La Gran Biblioteca Nacional de Montreal

La Gran Biblioteca Nacional de  Montréal

Para alguien que, como la mayoría de peruanos, proviene de una escuela pública, descubrir la Gran Biblioteca de Montréal, fue lo mejor que -en estatus de inmigrante- pudo pasarme.
Mi arribo a Montréal coincidió con su inauguración –en el presente es llamada Banq (Biblioteca y archivos nacionales de Quebec)-, entonces decidí afiliarme y tener acceso –como lector-. Fue como estar en el paraíso del placer de la lectura. El edificio había sido concebido para cumplir la real misión de una biblioteca, un espacio de investigación para enriquecer el conocimiento y al servicio de la comunidad. Ambientado, en sus diferentes salas y con la clave de la accesibilidad, sin discriminación ni elitismo.
Con mi carné de lector pude acceder a libros, películas, archivos fotográficos; para consultarlos en sala o en casa. A veces, por el trabajo, no podía devolverlos a tiempo, entonces vía internet el plazo se podía ampliar sin ningún problema ni funcionario que ponga trabas al trámite.
El sistema de transporte público habia dispuesto una parada, tanto para buses como para el metro. En el caso del metro, desde éste había un ascensor y escaleras, que llegaban directamente hasta la puerta principal de la Gran Biblioteca. Evidentemente para las personas con discapacidad física existía todas las facilidades de accesibilidad, ni más ni menos.
Recuerdo que hallé, entre la sección de cuentos, uno inspirado en la cultura Moche, full color, para niños y adultos, y en francés. Entonces me preguntaba porque los gobiernos de turno, en nuestro país, seguían retardando la reforma educativa. ¿Por qué carajos nuestras bibliotecas contenían libros desfasados e imposible de llevarlos a casa? ¿Por qué al costado de nuestras bibliotecas armaban polladas, campeonatos de fulbito, verbenas, etc.? ¿Por qué nuestro sistema educativo seguía siendo la última rueda del coche?
Mi viaje a Montréal fue en el 2005 y allá descubrí el mundo de los documentales, los cuales trataban de nuestras realidades. Los investigadores eran doctorantes, en varias disciplinas, que iban a Perú de viaje de campo. Es así que me vinculé en colectivos de activistas, pero eso ya es historia de otro relato.
Acabo de encontrar mi carné de lector de la Banq y llegaron estas memorias.
Por cierto, ¿Para cuándo una biblioteca municipal al nivel de la “capital de la cultura”? ¿Los candidatos al sillón municipal y regional habrán pensado al respecto?

Víctor D. Corcuera Cueva
Trujillo, 26 de setiembre de 2018

No hay comentarios: